El término “Burnout” en medicina es un tema de discusiones acaloradas. En relación a calidad y seguridad del paciente podemos asumir que el término “Burnout” se aplica para cuando existe fatiga en las iniciativas de mejora de calidad.

Y esta “fatiga” por nuevas maneras de alcanzar la seguridad plena de los pacientes y la mejora continua de la atención médica la podemos encontrar en muchas organizaciones después de tiempo de haber alcanzado alguna meta de mejora como puede ser la certificación hospitalaria. Existen muchos ejemplos de organizaciones que destinaron miles de recursos materiales y humanos en la generación de indicadores, manuales de procedimientos, diseño y rediseño de procesos de atención , formación de equipos de mejora, equipos de respuesta inmediata y políticas de atención para lograr cumplir con los criterios establecidos por el organismo acreditador para después ver que la “fatiga” se apodera de todo el personal y comienza el declive en los niveles de cumplimiento de los nuevos estándares.

¿Cómo podemos luchar contra el fenómeno de “fatiga” en seguridad del paciente?

En términos simples el consejo es: habla menos, escucha mas. En vez de agobiar al personal con “nuevas” iniciativas, proyectos, metas o campañas es más conveniente dirigirse al personal clínico operativo, ya sean médicos o enfermeras o personal técnico,  y preguntarles : ¿que te tiene preocupado por la noche? o si tu hijo (o cualquier familiar) estuviera internado en el hospital, ¿cuales serían tus preocupaciones en la atención médica?, ¿Cuáles son tus prioridades en calidad y seguridad de la atención médica?.

Involucrar al personal médico en temas que sean realmente importantes para ellos, en materia de calidad y seguridad del paciente, es una estrategia importante para la mejora continua sostenible y sustentable particularmente en hospitales y en sistemas hospitalarios complejos.

La clave para involucrar a cirujanos y clínicos es hacerlos partícipes del Programa de Seguridad del Paciente de acuerdo al servicio que pertenecen. Las necesidades o preocupaciones de un médico internista endocrinólogo seguramente serán distintas a las del cirujano cardiotorácico adscrito al terapia intensiva en el turno de fin de semana. Al incluirlos como evaluadores y monitores del Programa de Seguridad del Paciente en sus servicios funciona como catalizador de mejora debido al sentido de pertenencia y priorización de las metas locales dentro de un programa global institucional.

El trabajo en seguridad del paciente es un trabajo en equipo, no es un logro de la dirección del hospital ni del personal de calidad. Es fundamental lograr la pertenencia y permanencia de las políticas de calidad para que las certificaciones sean letra viva en el actuar diario de las instituciones de salud.

Dr. Fernando Pérez Galaz **
Administrador de Riesgos Clínicos
Grupo Mexicano de Seguros.

Twitter: @perezgalazmd

** Cirujano General especialista en Cirugía Digestiva, Bariátrica y Metabólica.

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